viernes, 12 de noviembre de 2010

En la orilla del océano cósmico

"Mamá, el cielo debe ser algo interminable, ¿no?  Porque, ¿qué pasaría* para que un astronauta llegue hasta donde termina el cielo? Seguro que pasa su cumpleaños y sigue y sigue viajando... "

Un año es, para un niño, una medida tan enorme, que sobrepasarla da una aproximación de la eternidad.

*Es decir, cuanto tiempo pasaría

domingo, 7 de noviembre de 2010

La palabra, la idea.

De la entrevista de Eduardo Febbro a Alain Badiou en París

"Sé muy bien que algunas empresas que se reivindicaron comunistas fracasaron porque no lograron crear el mundo nuevo que pretendían y terminaron provocando daños considerables y situaciones terribles. Tenemos dos opciones: o decimos que esa hipótesis comunista de un mundo que no estaría regulado por la mercadería, el producto, no puede ser realizada, entonces nos resignamos al mundo tal como es; o mantenemos la hipótesis comunista. Si la mantenemos también hay que conservar la palabra. Si de la experiencia histórica sacamos la conclusión de que hay que abandonar la palabra, eso sería un retroceso no necesario. Podemos hacer nuestro propio balance de lo que ocurrió en el siglo XX a partir de la posibilidad de redefinir qué es el comunismo como porvenir posible. Esa es mi elección. Sé que se trata de un trabajo largo, que requiere mucha reflexión y que será más mundial que antes. La primera batalla consiste en mantener la fuerza y el significado de esa palabra."

sábado, 6 de noviembre de 2010

Silencio

Como todos los viernes, a las 7:30 de la mañana, los alumnos formados en el patio se preparan para la ceremonia de izar la Bandera.  Como todos los viernes, el secretario le pide al profesor de Biología (¿lo prefiere a él por que esta a punto de recibirse de médico, por que es varón o por qué?) que designe dos alumnos para tan digna tarea.  Como todos los viernes los alumnos se niegan a pasar al frente y subir la Bandera atada a un modesto mástil.  Después del consecuente e inútil sermón del secretario (qué vergüenza, blablabla) la bandera es izada, al fin de mala gana y pasamos a las aulas.  Entonces, les pregunto a mis alumnos de 3º año de secundaria, ¿qé pasa chicos?, cada viernes que me toca venir acá pasa lo mismo, nadie quiere ir a la bandera, ¿tienen idea de por qué es?  El silencio que sigue a mi pregunta, hecha con el tono más amable que pude encontrar para no alarmarlos ni ponerlos a la defensiva, me sorprende por su perfección.  Es un silencio ensordecedor.  Trato de desdramatizar:  Miren, en todas las escuelas se hace lo mismo, los alumnos izan la bandera, nadie se hace drama por eso...  Más y más silencio.  Empiezo la clase y la termino sin que el asunto se vuelva a mencionar.
Al viernes siguiente, el prfesor de Biología vuelve a fracasar en su convocatoria frente al mástil.  Yo enfrento a mi curso y con desición elijo a una alumna:  "Sofía, andá a la bandera"  Ella, rápidamente, pasa al mástil.  Hablar con los adolescentes da sus frutos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Juguetología I

Entro a la pequeña juguetería y pido "un tren para un nene de dos años"  El rostro del vendedor me deja ver que lo he puesto en un problema y a la vez que mi pedido tiene un ligero defecto:  estoy, sin duda, muy equivocada.   Pero es un vendedor profesional  así que emprende su tarea de educarme con mucho tacto: "...Le llaman la atención los trenes..."  Yo caigo en la trampa:"¡Sí, le gustan los trenes!"  La expresión del vededor cambia; ahora que pisé el palito, él es el dueño de la cancha:  "No. Le llaman la atención los trenes, el gusto es algo más profundo.  A ver: poner un cosa detrás de otra, eso es un tren, mi nene lo hacía con los platos."  Dice, mientras con una mano coloca varios platos invisibles, uno tras otro, en el aire.  Me doy cuenta de que no va a ser fácil hallar un trencito para Miguel.  Pero el vendedor, ahora más seguro, prosigue.  "Sin duda debe ser algo de madera.  A esta edad los niños suelen hacer esto con los juguetes"  dice, mientras hace el gesto de arrojar algo violentamente contra la pared.  Lo que siguió fue una pequeña conferencia sobre teoría de los juguetes al cabo de la cual me fui sin comprar nada pero habiendo aprendido mi lección. Los adultos no deberíamos elegir los juguetes pensando en nuestra idea de diversión    La fantasía de que el niño nos dejará tranquilos por un rato porque está entretenido, no es más que eso, una ilusión. Pues ningún chico juega para entretenerse sino para adquirir conocimientos. 

jueves, 4 de noviembre de 2010

Piel y huesos

En el subte veo a un chico que se ha tatuado los huesos de la mano sobre la piel.  Los huesos negros sobre la piel blanca, como un cebra.  Ya lo sabemos, las rayas de la cebra sirven para confundir al enemigo, pues al verlas en manada son un continuo de rayas en movimiento. Y a la vez, cada una de ellas pretende desanimar a los leones hambrientos simulando ser una osamenta.
Llevar los huesos sobre la piel es recordar que lo escencial no es invisible a los ojos.

sábado, 30 de octubre de 2010

La muerte del padre

http://www.librosmaravillosos.com/tomsawyer/capitulo31.html
A veces Google me impide leer, otras me empuja a hacerlo.  Leí, entonces, Una cuestión personal del Nobel japonés Kenzaburo Oé, porque vi una reseña en un blog que sigo.  Recordé que el libro estaba en la biblioteca de mi papá y fui por él.  Una historia autobiográfica, con personajes marginales,  oscura "como la caverna de Tom Sawyer" pero que termina con esperanza.  Como un pater familias de la antigua Roma, el profesor Bird debe decidir, durante dos agónicos días, si dejará morir o vivir a su hijo recién nacido con una terrible malformación en la cabeza.  En un momento, recuerda el relato de la muerte de su padre:
"Cuando tenía seis años, Bird había preguntado a su padre:´¿Dónde estaba yo cien años antes de nacer?  ¿dónde estaré cien años desùés de morir?  Padre, ¿qué será de mí cuando muera?' Sin pronunciar palabra, su padre le dió un puñetazo en la boca y le llenó la cara de sangre.  Bird olvidó su miedo a la muerte.  Tres meses más tarde, su padre se disparó en la cabeza con una pistola alemana de la Segunda Guerra Mundial."
Uno podría preguntarse quién golpeó a quién en esta escena que todo padre vive alguna vez con su hijo: la pregunta sobre la muerte.  El padre de Bird no pudo continuar viviendo con la idea de que su hijo sabía que él no tenía respuestas para todo.  Un hecho innegable que los que carecemos de religión solo podemos soportar con ayuda del muy occidental psicoanálisis.

viernes, 29 de octubre de 2010

Los presidentes también lloran

Ayer estuve horas viendo el velorio.  Dejé la tele ahi, prendida, mientras limpiaba toda la casa y la gente desfilaba y desfilaba, tres mil personas por hora, decían. Para algunos será claro como el agua el motivo de la devoción popular, para mí es un embrollo; dí vuelta de una las sillas sobre la mesa, a años luz de la gente que pasa y pasa delante del féretro.  Ya había aceptado, de mala gana, que mis parientes estuvieran consternados y aun así todavía no había escuchado los más terribles reproches a mi falta de consternación. No hacía ni una semana que la presidenta, ahora reciente viuda, nos había brindado las más tenebrosas declaraciones a propósito de un asesinato.  Para mí era claro:  la matanza de Mariano Ferreyra puso en evidencia por un lado, un vasto sistema de superexplotación llamada tercerización y, al mismo tiempo, la alianza estratégica de los Kirchner con la burocracia sindical y precisamente por esto ese asesinato político marcó una terrible crisis para el régimen.  ¿Será cierto que el no tan anciano ex presidente sucumbió a los efectos de esta crisis?
La gente seguía desfilando y yo no podía dejar de ver el velorio.  Cada tanto aparecía algún presidente latinoamericano, lloroso.  El patetismo no cejaba. A la noche, mientras preparaba la cena, un muchacho cantó el Ave María de Shubert y al finalizar gritó un "¡Hasta la victoria siempre, Néstor!" tal vez inspirado por el retrato de Guevara, colgado en el salón de los Patriotas.  Mi estupor aumentaba.  No dijeron el nombre del tenor ni la razón del saludo final, al que yo jamás hubiera asociado con el peronismo.
Semana Trágica la llaman algunos.