Canción de cuna IV
Hijo mío, poco importa lo que llegues a ser,
los palos contra tí ya los tienen preparados.
Porque a tí, hijo mío, en este mundo
sólo te espera el basural, y ya está ocupado.
Hijo mío, escucha lo que tu madre te dice:
a tí te espera una vida peor que la peste.
Pero yo no te he llevado tanto tiempo adentro mío
para que lo soportes todo tranquilamente.
Lo que no tienes, no lo des por perdido.
Lo que no te den, consíguelo, cueste lo que cueste.
Yo, tu madre, no te he parido
para que de noche duermas bajo los puentes.
Quizá no estés hecho de una pasta especial.
No tengo dinero para tí, ni te dediqué oraciones.
Mi confianza eres tú mismo, y espero no verte mal,
pidiendo en la oficina pública mientras tu vida se hace jirones.
Las noches en las que sin cerrar los ojos me acuesto a tu lado
y mi mano hacia tu pequeño puño se estira
pienso en las guerras que contigo ya tienen planeadas,
¿Qué tengo que hacer para que no creas sus sucias mentiras?
Hijo mío, tu madre nunca te ha engañado,
haciéndote creer que eras diferente.
Te crió con mil sacrificios y no para verte colgado
de una alambrada de púas gritando por agua, casi inconsciente.
Por eso, únete a los tuyos, hijo mío,
juntos hagan polvo sus dementes sueños de poder.
Tú y yo, y aquellos que son como nosotros,
tenemos que lograr de una vez por todas
que no haya en el mundo dos clases de personas.
sábado, 23 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
El cazador furtivo
Cuando yo era chica había muchos libros en casa, casi no había habitación que no tuviera su biblioteca. Era inevitable leer, pero más difícil era leer sin que nadie supiera qué libro estaba uno leyendo. En aquel entonces tuve que inventarem estrategias para una clase particular de lectura: la lectura secreta, íntima, a escondidas de mis padres y de mis hermanos. Desarrollé luego una particular imposibilidad de leer en bibliotecas y en cambio, los colectivos y los bares son mis lugares preferidos, a veces obligados, de lectura. Lugares públicos donde, a pesar de estar ahí o precisamente por eso, nadie se va a fijar en lo que estoy leyendo. Porque muchas veces uno lee tan para sí, tan apartado del mundo, con una lectura tan intransferible. Y muchas veces, leer es un robo. Una acción que de alguna manera ronda el delito (El ojo que lee es como el cazador furtivo) y requiere el anonimato del lector.
Ayer, nuestro hijo de seis años nos preguntaba "¿De qué se trata ese libro que estás leyendo?" Padres sobreprotectores a pesar nuestro o tal vez demasiado preocupados por cuidar nuestras sagradas y escasas horas de sueño de las eventuales pesadillas de nuestro retoño, las que juzgamos altamente probables si le contamos la historia del texto en cuestión, (Otra vuelta de tuerca de Henry James), contestamos de manera totalmente insatisfactoria a la demanda de argumento. Es un libro de terror, ya lo vas a leer cuando seas más grande, y demás vaguedades frente a las cuales el pequeño, ávido lector, responde con decisión: "¡No me importa si no me quieren contar, ya les voy a robar el libro y lo voy a leer!"
Ayer, nuestro hijo de seis años nos preguntaba "¿De qué se trata ese libro que estás leyendo?" Padres sobreprotectores a pesar nuestro o tal vez demasiado preocupados por cuidar nuestras sagradas y escasas horas de sueño de las eventuales pesadillas de nuestro retoño, las que juzgamos altamente probables si le contamos la historia del texto en cuestión, (Otra vuelta de tuerca de Henry James), contestamos de manera totalmente insatisfactoria a la demanda de argumento. Es un libro de terror, ya lo vas a leer cuando seas más grande, y demás vaguedades frente a las cuales el pequeño, ávido lector, responde con decisión: "¡No me importa si no me quieren contar, ya les voy a robar el libro y lo voy a leer!"
La gran Moore
"Una serie de fotografías de madres e hijas intercambiando roles: mujeres que cambian de lugar para cuidarse unas a otras. Tú, la hija, te conviertes en madre, en Ceres, y ella en la hija secuestrada en el infierno, y tú rondas la Tierra para encontrarla, llorarla, y dejas los árboles y los granos sin cuidado, para que se sequen y no tienes paz, tú no tienes paz.""Lo que se llevan" Autoayuda
2001
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viernes, 15 de octubre de 2010
Estoy hasta acá de sentimentalismos
El martes y el miércoles los noticieros transmitían en cadena el rescate de los mineros de Copiapó, entrerrados setecientos metros bajo tierra por la irresponsabilidad y la codicia de una empresa minera, fundada, por un ingeniero húngaro, en los ochenta. El rescate no sería más que una fantástica cuerda para salvar, no a los treinta y cuatro mineros sino a la misma San Esteban de la quiebra financiera en la que se encuentra hundida.
martes, 12 de octubre de 2010
Ser o no ser
Ayer, mientras miraba Fringe, pensaba que la mayoría de los docentes siempre desean , sí digo bien, desean, hacer cualquier otra cosa salvo enseñar. Cualquier otra cosa. En eso somos igual que los alumnos, soñamos con el día en que abandonaremos para siempre los muros de la clase.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Inconformismo
¿Por qué si tenemos en casa unos mil libros distribuidos en tres bibliotecas, por qué si no desperdicio ocasión de manifestar mi desprecio por actividades tan ruines como el fútbol de la A, B y la letra que sea, por qué, entonces, me sorprendo, me preocupo hasta casi diría que sufro al ver que mi hijo, de recién cumplidos 6 años, lee entero el libro de Tito Gurvanov y le dice a su maestra, sin dudar, que el peón tiene tres movimientos, cuestión que la maestra, a pesar de toda su buena intención de preparar un taller de ajedrez para chicos de jardín de infantes, desconoce por completo?¿ Por qué pienso que me sentiría mejor si mi hijo se dedicara a actividades un poco más infantiles, un poco menos intelectuales como el ya mencionado y tan sudamericano futbol, que depués de todo es más social que el solitario juego creado, según la leyenda, por Sissa Ben Dari? La verdad es, lo confieso, que me siento feliz de estudiar con mi hijo el mate del loco en lugar de verme obligada a aprender la formación de Boca.
viernes, 1 de octubre de 2010
Oh, my God!

"Eh profe, hoy no voy a escribir porque me apuñalaron" _ dice Brian señalandose el brazo derecho, ni bien entro a las siete treinta y cinco de la mañana al aula de 3º A.
Para quienes no leen, ni escriben, ni hoy ni en toda su vida.
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